Stand up en Buenos Aires: lo que aprendí de gira

Detrás del telón · 18 de octubre de 2026

Por Iann Yanes

Iann Yanes frente al Obelisco de Buenos Aires, de noche, durante su gira de stand up En el Obelisco, agosto de 2026.

Llegué a Buenos Aires un martes en la noche y a la noche siguiente ya estaba arriba de un escenario. El micrófono maldito que me daba un minuto para hacer reír a una sala llena y cuatro comediantes esperando para (bardearme)destrozarme.

Fui invitado por Tato Broda, comediante argentino que había hecho gira por Chile. “Autoinvitado” mas bien, fui a Buenos Aires a ganarme mis horas de tarima en otro pais y a aprender trucos de producción de una ciudad que culturalmente es muy activa. Entre el 18 y el 31 de agosto de 2026 me subí a ocho shows y conversé con varios productores y comediantes para aprender qué problemas tienen allá que quizás nosotros ya conocemos y cómo los resuelven.

Esto es lo que anoté.

El Micrófono Maldito: un minuto para hacerte querer

Público llenando la sala del Micrófono Maldito, show de stand up de Medio Crudo en Buenos Aires El Micrófono Maldito, lleno hasta la puerta.

El formato es simple y cruel, tal vez por eso llama la atención de tanta gente. Se suben cerca de diez comediantes y cada uno tiene un minuto para soltar lo que quiera de su material. No hay tiempo para hacerte querer porque cuando se acaba el minuto, cuatro comediantes con más experiencia, que van cambiando según la fecha, te hacen un roast ahí mismo.

La sala estaba llena a más no poder, había gente mirando desde la puerta, afuera del local.

A mí el minuto se me acabó justo antes de empezar un chiste de política y lo primero que dijo una de las comediantes fue: “Menos mal que se te acabó el minuto, porque no sabemos qué ibas a decir ahí”, carcajada generalizada, con aplauso incluido. Después vino uno bastante cruel sobre terremotos: que si vivía en Chile, que se la pasa temblando, y venía de Venezuela, que acababa de tener los terremotos de junio, por eso seguro estaba temblando en el escenario, yo no estaba temblando pero el chiste caló igual.

El Micrófono Maldito lo produce el colectivo Medio Crudo Stand-up, y su creador es Ramiro Berdasagar. Para el público es un gran show: diez comediantes, cuarenta roasts, ritmo altísimo. Para el comediante es una prueba de fuego en sesenta segundos y para el que rostea una prueba de habilidad de escritura de comedia e improvisación bajo presión. Imagínate que tu chiste no funcione.

Los rotativos: el modelo en que todos ganan

Tato Broda haciendo stand up frente al letrero de neón en el rotativo de Carcajada Comedia, Buenos Aires Tato Broda en el rotativo de Carcajada Comedia.

Si tuviera que quedarme con una sola cosa de Buenos Aires, serían los shows rotativos, un show semanal o quincenal que organizan uno o dos comediantes que consiguen un local, arman una parrilla de comediantes con material probado.

Los que vi tenían entrada liberada y una gorra al final, un aporte voluntario que se queda la producción. Y lo interesante fue que en uno de los rotativos que me presenté (Casi Cancelados) entregaba fotos de buena calidad y un video bien grabado, con el audio directo de la consola. Ese día no gané plata, pero regresé con material para hacer contenido de un show en el que me fue muy bien. Los organizadores, a cambio, se ganan lo que más necesita cualquier comediante: subirse todas las semanas frente a público nuevo y sumar horas de escenario.

Detrás hay trabajo de productor de verdad. Buscan comediantes, toman las fotos, graban y editan los videos, y pagan publicidad en Instagram todas las semanas: me hablaron de cerca de 150 dólares semanales en Meta.

Todos ganan:

  • El público ve un show de buena calidad con entrada liberada.
  • El local vende consumo un día de semana.
  • El comediante presenta su material frente a un público muy bueno y se lleva fotos y video.
  • Los organizadores se suben todas las semanas, y quien quita, capaz una que otra noche obtienen alguna ganancia modesta por todo el trabajo constante.

Es un ganar-ganar, sobre todo para quien está empezando y todavía no tiene una audiencia propia que llevar a un show pagado.

Me presenté en el rotativo de Carcajada Comedia, de Maxi Peque y Cris Suther, que lo hacen en varios locales, y en los de Casi Cancelados Comedia, el equipo de Shisus Kraist y Juan Cruz Domínguez, entre otros.

Glück: un teatro escondido al fondo del bar

Juan Cruz Domínguez haciendo stand up en el microteatro de Glück, en Villa Urquiza, durante un show de Casi Cancelados Comedia Juan Cruz Domínguez en Glück, en un show de Casi Cancelados.

Casi Cancelados hace Comedia Sin Red en Glück, en Villa Urquiza, un bar con un microteatro al fondo. Caben cerca de cien personas y esa noche estaba lleno. Tiene todo lo que implica la palabra teatro: escenario iluminado completo, buen sonido y una sala de control para grabar el audio.

Lo comparo con La Sala, donde hacemos La Consulta: en el fondo son lo mismo, microteatros con buen sonido y buena luz, en escalas distintas. La Sala recibe hasta 30 personas. Glück son palabras mayores.

En ese show de Casi Cancelados conté casi 90 personas, con edades entre los veinte y los sesenta y tantos: grupos de señoras, grupos de señores, jóvenes que acompañaban a algún comediante. Un rotativo con entrada liberada, un día de semana, con ese público. Allá hay espacio para que cada show encuentre su tipo de audiencia.

Una ciudad que sale a ver comedia

Avenida Corrientes de noche, con taxis y teatros iluminados, en Buenos Aires Avenida Corrientes, un miércoles en la noche.

Hay una explicación obvia: el área metropolitana de Buenos Aires tiene más de 16 millones de habitantes, casi tanto como todo Chile. Más gente, más mercado, más locales y más costumbre de ir al teatro. Los comediantes famosos llenan los teatros de la calle Corrientes, pero lo que más me llamó la atención fue la asistencia a todo lo demás: shows de comediantes que nadie conoce, llenos. Obviamente hay un trabajo de cada comediante o grupo de comediantes (eso fue lo que vine a aprender) pero la cantidad de gente y la cultura de ver performances en vivo es una ventaja.

Los shows parten cerca de las 21:00, y la gente llega relativamente puntual. Un martes, que en teoría es un día malo, no dudo que haya más de diez shows de comedia en la ciudad. En locales dedicados como Taburete puede haber dos funciones de open mic la misma noche. Quien visite Buenos Aires puede ver comedia todos los días: open mic, rotativo, unipersonal o show temático.

Con los bares pasa algo que en Santiago honestamente no veo mucho, inversión en los espacios con el fin de servir de vitrina a las diferentes expresiones artísticas. La diferencia es la constancia. El bar entiende que hay que construir el punto de comedia semana a semana, y que el público más importante es el que vive o trabaja cerca.

Por qué el nivel es tan alto

Siento que el comediante que hace comedia en Argentina tiene, en promedio, mejor nivel, lo noté en la escritura y en el oficio arriba del escenario. No me funen, me explico.

Libertad. Hay menos corrección política, así que el comediante explora sin miedo a que lo abucheen a mitad de un chiste, cuando un chiste no funciona, el público lo entiende y sigue, no hay castigo, creo que sentí que la audiencia era más cómplice.

Escenario y formación. Un comediante que está empezando se sube por lo menos una vez a la semana, porque hay muchos open mics, muchos talleres (Tato Broda, por ejemplo, da uno online y otro presencial y sus alumnos son en general muy buenos) y vi menos grupitos cerrados que no le dan espacio a otros, se que como visitante no se notan las dinámicas internas, pero es lo que percibí.

Shows temáticos que entrenan músculos específicos. La Nisman Night es un maratón mensual de humor negro: cada comediante hace tres minutos solo de humor negro. Yo no suelo hacerlo y participé, hice chistes sobre la muerte de mi perro de 17 años y La gente lo disfrutó bastante. No he visto un espacio así en Chile.

Lo que el comediante chileno hace mejor

Para no volver diciendo que allá todo es mejor: hay algo que acá se aprende por las buenas o por las malas, en Chile el comediante se acostumbra a lo estricto del chiste corto y el remate rápido, sobre todo al principio de la rutina. En Argentina vi premisas muy buenas con preparaciones muy largas, donde a veces el remate no paga todo lo que costó llegar, esa economía del remate, acá se aprende rápido.

Lanús, el show que no fué. Allá también pasa

Uno de los ocho shows no se hizo, era en Lanús, en el conurbano y para llegar tomé el tren Roca a lo que los argentinos me decían “qué valiente”. Me tarde más de 40 minutos, casi una hora, hasta un lugar más oscuro y menos seguro que el centro y no llegó público. La productora canceló aunque igual nos dieron la cortesía: pizza, una bebida, y de vuelta a la ciudad.

No creo que haya sido por la distancia; para mí era lejos porque me estaba quedando en BAs, pero me sirvió ver que en la capital de la comedia del continente también hay noches en que no llega nadie.

Abrirle a Tato El Gourmet del Infierno

Escenario de un teatro bar en Buenos Aires antes del show El Gourmet del Infierno de Tato Broda El escenario donde le abrí a Tato, antes de que entrara el público.

Varias noches le abrí los shows a Tato Broda en El Gourmet del Infierno, su show de humor negro, como ya lo había hecho en Chile.

Ajusté el material a lo argentino, el material que llevé funcionó, aunque tengo que ser honesto: como comediante no tomé muchos riesgos.

Lo que me traje a Santiago

Volví con la libreta llena y ya estoy probando el modelo. El primer rotativo es Tacos Comedy en Alma Chilanga. Llevamos dos funciones y ha funcionado relativamente bien; nos falta subir la asistencia. Por ahora lo produzco solo, y estoy armando otro rotativo con otros comediantes.

No veo nada de lo que vi en Buenos Aires que no pueda funcionar en Chile, incluso un maratón de humor negro, aunque necesita comediantes con muchas horas de escenario.

Si eres comediante en Chile y quieres ir a Buenos Aires: arma la agenda con tiempo, por lo menos uno o dos meses antes, sobre todo para los open mics. Me presenté en La Silla Eléctrica y en casi todos los lugares de comedia, menos en Taburete, porque tienen su propio formulario para recibir comediantes y lo pedí tarde.

Y si quieres ver cómo se ve todo esto en Santiago, pasa por La Consulta o revisa la cartelera.

— Iann Yanes, Risa y Comedia

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